Las claves para luchar contra la celulitis

Llegó el momento de la verdad: tenemos que volver a sacar nuestras carnes morenas (o blanquitas) a pasear. Algunas lo están deseando, pero para otras no deja de ser una sensación agridulce… Está claro que cuando la antipática celulitis llega para quedarse, el “destape” no es lo que más nos pide el cuerpo.

 

¿Por qué tengo celulitis?

En primer lugar, me gustaría que relativizásemos nuestra culpa. Los estrógenos tienen arte y parte en la aparición de la celulitis y por ello, aparece más frecuentemente en mujeres que en hombres (¿por qué ellos siempre salen ganando con estas cosas?).

Por si fuera poco, nosotras somos mediterráneas y genéticamente tenemos más papeletas en el bombo para padecer celulitis que si fuésemos anglosajonas, nórdicas o de raza negra. Sí, ya sé que ahora mismo todas estáis pensando en las piernas firmes y hasta el techo de Eva Sannum o de Naomi Campbell. Pues eso.

¿Qué puedo hacer para evitar la celulitis?

Tranquilidad en el frente porque ahora viene la segunda parte. Una cosa es que tengamos cierta predisposición genética y otra que nos quedemos de brazos cruzados viendo la celulitis pasar. ¡Por supuesto que podemos hacer cosas para luchar contra ella!

Antes de empezar la casa por el tejado aplicándonos cremas a diestro y siniestro, hay que abordar todo aquello que debemos modificar en nuestra vida cotidiana. Y es que la vida de femme fatale que llevamos actualmente pasa factura. Muchos de los hábitos de esta vida frenética que nos ha tocado vivir no son nada recomendables, por ejemplo los de mi amiga Andrea…

 

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  • Los tóxicos: Andrea sabe que fumar es fatal para los pulmones pero ¿y si le dijésemos que fumar también perjudica seriamente nuestra piel y favorece la aparición de la celulitis? Los radicales libres formados por la oxidación atacan a las fibras de colágeno de la piel. Algo similar ocurre cuando en vacaciones se relaja y toma el sol sin protección. ¡Las piernas también hay que protegerlas! Andrea tiene muchísimo trabajo y el estrés provoca aumento de cortisol que puede romper las fibras de colágeno. Y no nos olvidemos de que lleva años tomando la píldora, que aumenta el nivel de estrógenos y que, como ya hemos comentado, no son los mejores amigos de la celulitis.
    Recapitulando: Mujer fumadora, estresada, que toma el sol sin demasiada protección y usuaria de la píldora… ¿Cuántas mujeres hay como Andrea en nuestro país? ¿Cuántas amigas tienes con una vida parecida a la de Andrea?

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  • La circulación: Mi amiga aún tiene un problema más: usa ropa muy ceñida y unos taconazos de infarto. Va siempre muy mona, pero la sangre no retorna bien por sus venas favoreciendo su dilatación. Además Andrea trabaja en una oficina donde la calefacción siempre está a tope, y el calor dificulta la circulación sanguínea. Como no le gusta mucho la comida del restaurante de la oficina, mata el hambre con galletitas saladas y algún que otro snack con una cantidad de sodio poco razonable. No sabe que parte de su retención de líquidos proviene de ahí.

 

Una solución para la celulitis de Andrea

Andrea, además de unas vacaciones y quizá un trabajo nuevo, necesita replantearse todos los puntos anteriores y modificarlos en la medida de sus posibilidades. Además es importante que empiece a hacer ejercicio para favorecer su tono muscular (puede que esto también le ayude a rebajar sus niveles de estrés). Y aunque con el trabajo se le olvide, debe intentar beber más agua para que la hidratación de su piel no se resienta.

¿Y qué pasa con la alimentación de Andrea? No podemos olvidar que la celulitis está formada por pequeños depósitos de grasa y Andrea debe hacer el firme propósito de evitar los ácidos grasos saturados: ¡fuera esos snacks de grasa, sal y azúcar que guarda en el cajón de la oficina!

Su lugar debe ser ocupado por alimentos ricos en betacarotenos, polifenoles y vitamina B3, que ayudan a mejorar el aspecto de la piel. Sobre los betacarotenos ya hablamos en el post sobre las edades de la piel así que hoy quiero que conozcas un poquito mejor a los polifenoles.

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Se encuentran en alimentos realmente apetecibles como las fresas, las uvas o las granadas. También en bebidas como el vino, la cerveza o el té verde. Eso sí, teniendo en cuenta que el vino y la cerveza contienen alcohol, al que sacamos la bandera roja e incluimos en el apartado de los tóxicos, el consejo para Andrea es que empiece a hacerse amiga del té verde.

Propuestas de tentempié para ella, ricas en betacarotenos, polifenoles o vitamina B3, son unos palitos de zanahoria y unos tomatitos cherry, un puñado de nueces o unas fresas acompañadas de un té verde si prefiere algo dulce.

Ahora sólo me queda convencer a Andrea de que, con estos cambios en sus hábitos y en la alimentación, es posible que dentro de un tiempo se quite el pareo en la playa con un poco más de alegría. ¿Te animas a intentarlo tú también?

Marián García

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