Sin aceptación no hay cambio

La palabra aceptar no está bien vista en una sociedad en la que nos inculcan que todo es actitud, que si queremos podemos y que las personas no tenemos límites. Nada de esto es cierto. Las personas sí tenemos límites y no todo es actitud, ya quisiéramos los psicólogos.
Mucha gente relaciona la idea de aceptarse con la idea de dejar de luchar. Pero hay que entender que, una cosa es resignarse, y otra, aceptar. Aceptar es aprender a vivir con situaciones o con
personas que no podemos cambiar. Porque luchar contra molinos está muy bien para Don Quijote de la Mancha, pero no para el común de los mortales. Pensar que podemos luchar contra todo y que somos los únicos responsables de nuestro cambio termina por generar frustración y un sentimiento de culpabilidad cuando no alcanzamos nuestras metas. No todo está bajo control ni todo depende de nosotros.

Existen neurotransmisores que juegan su papel, hormonas, circunstancias, personas y un sinfín de variables que también participan en el juego de la vida. No las utilicemos como excusa pero tampoco nos sintamos mal cuando los planes no salen perfectos. Aceptar lo que no depende de uno mismo es el primer paso para tomar conciencia. Sin aceptación, no hay cambio. Cuando no nos aceptamos tendemos a tirar de excusas.

El proceso del cambio

Así que el primer paso es plantarnos delante del espejo y decir, de forma honesta y clara, “Éste soy yo, así soy yo y me acepto tal y como soy. Así estoy bien”. No tengas miedo a pronunciar estas palabras. No significan que vayas a quedarte así, ni que dejes de planificar una alimentación saludable o de querer tener el objetivo de perder peso. Nada de eso. Solo significan que dejas de luchar contra ti mismo para pasar a otra dimensión: el trato amable. Necesitas ser amable y compasivo contigo. Esta actitud de aprecio y amor hacia ti permitirá cuidarte y tratarte con el respeto y cariño que necesitas.

Involucrarte en tu cambio desde la serenidad es más fácil que desde la presión. ¿De verdad que solo vas a valorarte y quererte cuando tengas el peso ideal para ti? ¿No estarías haciendo un juicio de valor horrible, como que solo vale la pena ser aceptado si te ves bien? Tú vales la pena siempre, estés como estés. Porque tu valor no está en tu peso, tu valor está en ti, como persona.

Los 5 pasos

Para ayudarte en el proceso de aceptación:

  1. Mírate al espejo y no te critiques. Mírate al espejo, sonríe y verbaliza “estoy bien”. Mañana podrás estar distinto, pero hoy, tal y como estás; estás bien.
  2. Trátate con palabras cariñosas y respetuosas.
  3. Piensa que mereces cosas buenas en la vida. Peses de más o peses de menos.
  4. Cuando cometas un error, como picar lo que tienes prohibido, háblate y anímate como lo harías con un amigo que comete el mismo error. A un amigo nunca le dirías que es lo peor, que si sigue en esa dinámica nunca perderá peso, que no tiene fuerza de voluntad o que da asco verle así. A un amigo le apoyarías, quitarías hierro al asunto y le dirías que no se preocupara. Pues tú eres tan importante y valioso como tu amigo. Así que mereces el mismo trato.
  5. Valora cada paso, cada esfuerzo que hagas y siéntete orgulloso de tus pequeños cambios. Son los pequeños cambios los que nos llevan a la gran meta. Sin estos pasos previos no la alcanzaríamos nunca. Muchas de las personas que están perdiendo peso, cuando las felicitas por perder unos kilos, enseguida te contestan “¡Uy, si me queda muchísimo, esto no es nada!” Da las gracias a quien valore un cambio, sé agradecido cada vez que te peses y dile “Gracias báscula, qué bueno perder cien gramos más”. Haz una fiesta con los pequeños momentos de tu vida.

Empieza por ti

Cuanto más seguro y contento te encuentres contigo, cuanto mejor te trates, cuanto más te respetes, más animado estarás y también tendrás más autoestima. Estar en un proceso de cambio, como es perder peso, no significa que tengas que machacarte. Todos los días estamos en proceso de cambio, por un motivo o por otro. ¿Te imaginas qué dura sería la vida si solo nos tratásemos bien y nos aceptásemos cada vez que alcanzamos la meta? Un universitario solo sería feliz cuando acabara la carrera, o una persona que se está separando solo sería feliz cuando tuviera el proceso cerrado. De la misma manera, un chaval que estudia la ESO solo disfrutaría después de esos cuatro años o alguien que está con tratamiento de quimio solo podría aceptarse y ser feliz una vez superado el cáncer.

No. Mereces aceptación por tu parte y por la de los demás. Cada día del año. Y para transmitir esa imagen de “merezco ser respetado” necesitas empezar por hacerlo tú mismo.

Patricia Ramírez

1 comment

  1. Silvia 11 Abril, 2017 at 16:15 Responder

    Patricia quiero agradecerte todos lo consejos y tips que compartes, personalmente me sirven de guía y motivación. Un saludo,
    Silvia

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