PREPARA TU PIEL PARA EL SOL

Ahora que llega el buen tiempo y los rayos de sol aprietan más que nunca, es fundamental que cuidemos al máximo nuestra piel. Es clave que la preparemos para poder disfrutar del sol todo el verano.

Las exposiciones solares son responsables del envejecimiento prematuro de la piel. Están asociadas a distintos problemas cutáneos como las arrugas, la sequedad cutánea, la pérdida de elasticidad y la aparición de pequeñas manchas en la epidermis.

¡Pero no todo son cosas malas! El sol también tiene efectos beneficiosos para nuestro organismo. Permite sintetizar la vitamina D, que es imprescindible para la absorción del calcio, nos aporta un tono bonito a la piel y nos ayuda a sentirnos mejor. ¿O no? ¿Quién no se encuentra más guapo/a en verano? Una mínima exposición solar es totalmente necesaria, eso sí, ¡siempre y cuando lo hagamos de forma controlada!

Como ya sabéis, un buen fotoprotector solar de alta graduación es el primer paso para lucir una piel bronceada y saludable. ¿Y cuál es el segundo? Por supuesto, la alimentación.

Una alimentación variada y equilibrada que asegure el correcto aporte de nutrientes es imprescindible para garantizar la nutrición y la hidratación de la piel. Así contribuiremos a mantenerla en perfecto estado durante el verano.

¿Cómo debe ser la alimentación?

1. Rica en vitaminas, minerales y antioxidantes

Los antioxidantes por excelencia son las vitaminas A, E y C, el selenio y el zinc. Estos nutrientes nos protegen frente a la oxidación solar y evitan el envejecimiento cutáneo por lo que deben ser la base de nuestra alimentación.

Nos encontramos en una época maravillosa para disfrutar de ellos. Las mejores, las frutas y las verduras como la zanahoria, tomate, calabaza, pimientos, espinacas, albaricoques, melocotones, mango, papaya, cerezas, sandía o melón.

2. Con un gran aporte de grasas saludables.

¡Ya las conoces! Son las buenas, las grasas insaturadas, imprescindibles para mantener nutrida la capa protectora de nuestra piel.

Para beneficiarte de ellas solo es necesario que cocines y aliñes todos tus platos con aceite de oliva virgen, que añadas trocitos de aguacate en las ensaladas o en las tostadas del desayuno. También puedes tomar un puñado de frutos secos (¡Almendras, avellanas o nueces naturales, lo que prefieras, pero siempre sin nada añadido!) a media tarde o con un yogur.

3. No olvidar la hidratación.

Nuestra piel necesita estar hidratada para tener firmeza y elasticidad. Así que, incluir en tu alimentación smoothies vegetales o zumos naturales, infusiones y cremas frías, además del agua, es la mejor manera de asegurar la correcta ingesta de líquidos.

 

 

Como ves, solo son 3 cosas sencillas y fáciles las que tienes incorporar (o potenciar, si ya las haces) en tu alimentación. Pero si aún te quedan dudas de cómo llevarlo a la práctica, te ayudo a resolverlas con el siguiente menú. ¡Espero que te guste!

Laura Rojas

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