COME SANO Y EQUILIBRADO ESTE VERANO

El verano es un buen momento para mejorar la alimentación y cambiar de hábitos. Normalmente, en esta época solemos disponer de más tiempo, estamos más tranquilos y relajados. Nos relacionamos más con familiares y amigos y practicamos más deporte, por lo que resulta muchísimo más fácil planificar una alimentación sana y equilibrada.

Para lograrlo, el primer paso es identificar las costumbres insanas y errores alimentarios que cometemos. Y a partir de aquí, reconducir nuestro camino hacia un estilo de vida más saludable.

¿Cómo? Aprovechando todos los alimentos que nos regala la naturaleza en esta maravillosa época y abriendo boca para probar nuevos platos y descubrir otros sabores. No dejes de innovar, te gustarán igual o incluso más que los habituales. Así que, ¡déjate sorprender!

Un menú de verano: protector e hidratante

A diferencia del resto del año, la alimentación durante los meses de verano debe cubrir dos aspectos principales. El primero, aportar nutrientes protectores (antioxidantes, vitaminas y minerales) que preserven nuestra piel de la oxidación solar. En segundo lugar, mantener una buena hidratación que compense el efecto de las altas temperaturas.

Aquí tenéis un ejemplo de menú rico y saludable para ayudaros a planificar una buena alimentación este veranito.

Algunos consejos prácticos

  • El gazpacho, el rey del verano. Un plato sano, refrescante y nutritivo que se convierte en el mejor smoothie para sobrellevar el calor. Puedes tomarlo como entrante e incluso reinventarte. Prueba con un gazpacho de sandía (sandía, cebolla, aceite de oliva, sal y agua helada). Puede que incluso te apetezca consumirlo a todas horas.
  • Ensaladas, de todos los colores. Aunque la base puede resultar sencilla (verduras frescas) los complementos pueden convertir una simple ensalada en un verdadero deleite gourmet. Añadir trocitos de frutas, frutos secos y hortalizas troceadas junto con un aliño diferente: vinagre de frambuesa, aceite de oliva y sal marina. Supone una receta saludable, digestiva y muy fresca para el verano.
  • Legumbres que no falten. Por su riqueza en proteínas y su elevado aporte de fibra, las legumbres deben ser obligatorias en nuestra alimentación. Se recomiendan consumir entre 2 y 4 veces a la semana. ¿El secreto? Cambiar el potaje tradicional por cremas frías de guisantes o lentejas y ensaladas de garbanzos o alubias.
  • A los ricos helados. Existe una amplia y variada gama, pero el precio que se paga por ellos es muy elevado nutritivamente: demasiadas calorías, muchos azúcares y grasas de mala calidad. Por lo que la propuesta más sana es elaborar nosotros mismo los helados.Elabora un batido con leche, fresa y plátano y congélalo. Si lo prefieres, ¡hazte un sorbete de melón! Tritura el melón, añádele zumo de naranja e introdúcelo en el congelador.
  • El té, ¡frío por favor! Con el bochorno que pega, a nadie le apetece una infusión calentita. Así que, hacerse un té frío son 5 minutos. Prepara el té o la infusión que más te guste, déjalo enfriar y añádele hielo y unas rodajillas de limón. Disfrutarás de una nueva fórmula hidratante y refrescante.

Sin ninguna duda, el verano es una época donde el ritmo de vida es diferente, así que aprovéchalo para que tus hábitos alimenticios también sean distintos.

Laura Rojas

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