5 CLAVES PARA EVITAR LAS VARICES

Con el verano llegan las vacaciones y la época de descanso pero, paradójicamente, es la época en la que más se cansan nuestras piernas. ¡El calor también afecta a la circulación!

Aprendiendo una serie de hábitos, podemos prevenir, en cierta medida, la aparición de piernas cansadas y varices. De esta manera también estaremos mejorando nuestra calidad de vida. Pero, antes de dar las claves, y para entender cómo atacarlas, vamos a profundizar en las causas que las provocan.

¿POR QUÉ SE PRODUCEN LAS VARICES Y LAS PIERNAS CANSADAS?

Una vez que la sangre ha cumplido su función transportando oxígeno y nutrientes a nuestras piernas y piececillos, emprende el camino de regreso mediante las venas. Para conseguir “vencer la gravedad”, las venas cuentan con la ayuda de los músculos y las válvulas, que impulsan la sangre hacia arriba e impiden que retroceda.

Cuando estos mecanismos de retorno fallan, las venas se obstruyen y se produce una acumulación de la sangre. A pesar de que las paredes de los vasos sanguíneos son elásticas, el aumento de presión provoca que acabe saliendo líquido al exterior formando inflamación y edema. Cuando observamos los tobillos y las piernas hinchadas, es porque ya se ha producido esta extravasación de líquido al exterior.

¿HAY MUJERES MÁS PROPENSAS QUE OTRAS A DESARROLLAR VARICES?

Existen determinados factores de riesgo. Por ejemplo, las mujeres mayores de 45 años o hijas de madres que también padecieron varices, tienen una mayor probabilidad.

Otros factores que pueden afectar negativamente a su aparición son el sobrepeso/obesidad, el estreñimiento, el sedentarismo, la toma de anticonceptivos orales o realizar deportes que resultan violentos para las piernas (por ejemplo, el baloncesto o el voleibol, en los que los saltos son constantes).

No hay que olvidar que también existen “profesiones de riesgo” como los camareros o azafatas que pasan gran parte del tiempo de pie.

5 CLAVES PARA EVITAR LA APARICIÓN DE VARICES Y PIERNAS CANSADAS

Son muchos los puntos en los que podemos intervenir para prevenir la aparición de varices y piernas cansadas. Podemos agruparlos en cinco grandes bloques:

Alimentación

  • Es fundamental vigilar el peso para evitar la presión excesiva sobre los vasos sanguíneos.
  • Evitar alcohol y tabaco que, entre otros efectos negativos, pueden disminuir la elasticidad de los vasos sanguíneos.
  • Tomar fibra y frutas venotónicas como cerezas, arándanos, frambuesas o moras.

Vestimenta

  • Aunque sean muy favorecedores… ¡Ojo al taconazo! El uso de tacones muy altos empeora la circulación. En el extremo contrario, el zapato plano tampoco ayuda nada al retorno venoso. Lo ideal es un tacón de unos 3-4 cm.
  • Evitar la ropa ajustada, ¡adiós pantalones pitillo, adiós!
  • Se aconseja el uso de medias de compresión, con compresión máxima en el tobillo y mínima en el muslo. Además, debemos ir desterrando la idea de que las medias de compresión son una prenda “ortopédica”. Por suerte, hoy disponemos en el mercado de múltiples opciones similares en apariencia a las medias tradicionales.

Trabajo

  • Si nuestro trabajo es sedentario, debemos caminar y mover las piernas frecuentemente. Dar pequeños paseos por la oficina es necesario de vez en cuando.
  • Si nuestro trabajo es de pie, en la medida de lo posible, hay que intentar sentarse algunos ratitos.

Ocio

  • Algunas actividades recomendables para el tiempo de ocio son caminar y pedalear.
  • Es importante proteger las piernas del sol utilizando el factor de protección solar adecuado para cada persona y circunstancia. Pincha aquí para conocer algunas claves para protegerse de las radiaciones solares.
  • ¡Precaución ante el síndrome de la clase turista! Si dar paseítos por la oficina es importante, no lo es menos darlos por el avión (aunque el paseo no sea demasiado cómodo ni agradable). También podemos hacer ciertos ejercicios desde el asiento, como mover los tobillos.

Y además de todo ello, al llegar a casa…

  • Duchas de agua fría durante 20 segundos.
  • Elevar la zona de las piernas en la cama aproximadamente 15 cm. El objetivo es que los pies queden dispuestos por encima de la cabeza.
  • Masajear las piernas de forma ascendente. Es aconsejable emplear algún gel con efecto refrescante para ofrecer sensación de confort.
  • Realizar sencillos ejercicios como caminar con la punta de los pies o con los talones. También pueden realizarse ejercicios mientras uno está tumbado moviendo las piernas en forma de círculo, en tijera, pedaleando, etc.

Marián García

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