ANTICÍPATE Y TENDRÁS EL CONTROL

Control es una palabra sagrada. A las personas en general nos encanta tener todo bajo control. Nos da seguridad. Tener la situación controlada en cualquiera de nuestras facetas, laboral, familiar, personal; minimiza el error y el riesgo. No todo es controlable, por supuesto que no.

De hecho, se dice que el noventa por ciento de las preocupaciones que nos roban la serenidad pertenece al mundo de lo inútil. Es decir, el mundo de lo que no podemos controlar, aquello sobre lo que no podemos intervenir. Pero aun así, dado que hemos aprendido a lo largo de las experiencias de nuestra vida que el control es seguridad, seguimos tratando de rumiar, dar vueltas y querer controlar lo que no es posible.

Así que te dejo esta reflexión: querer controlar lo inútil no es una conducta responsable, al revés. Pierdes atención y energía que podrías estar dedicando a lo que sí depende de ti. Anticiparnos a las situaciones favorece el control. Cuando te marcas como objetivo aprender a comer de forma saludable, ¿qué es controlable?, ¿qué depende de ti? Es aquí donde tienes que poner tu atención.

1. Elegir los profesionales que van a acompañarte en este nuevo cambio de hábitos.

Hay personas autodidactas que estudian y buscan información sobre alimentación y otras que prefieren delegarlo a profesionales cualificados.

2. Marcarte un objetivo ambicioso pero razonable… Y que dependa de ti.

Si eres de esas personas que llevan toda la vida intentando perder peso y has probado cientos de dietas, ya sabrás que en el proceso de pérdida de peso hay momentos en los que se pierde de forma fácil y otros momentos en los que te atascas y no pierdes nada. Se debe a cómo se comporta tu metabolismo con las dietas. Esto no depende de ti. Querer controlar cada gramo que pierdes semana tras semana puede llegar a frustrarte mucho. Así que tu objetivo tiene que estar en función de lo que tú controlas: seguir tu plan de comida sana, practicar ejercicio, hidratarte, trabajar técnicas de meditación, etc. A pesar de que te peses, el objetivo no puede ser el peso. Si te cuidas, te organizas y comes conforme a lo que tu nutricionista te haya marcado, lo normal es que tarde o temprano consigas el objetivo del peso deseado.

3. Elabora tus menús semanales y procura tener en casa todos los alimentos que necesitas.

Muchas veces pierdes el control por no haber anticipado la semana. El ritmo de casa, trabajo, hijos o vida personal, nos lleva a no tener tiempo de organizarnos como nos gustaría. Coge la rutina de elaborar los viernes por la tarde el menú de lo que consumes durante la semana. Si comes en el trabajo, olvida la comida. Hazte un esquema bonito, en el que estén todos los días de la semana y lo que comerás:

a) Lunes: desayuno – comida (gazpacho y salmón en papillote) – cena (ensalada de 
pollo).

b) Martes: desayuno – comida (ensalada de lentejas y pavo plancha) – cena (…)

No tengo ni idea de qué podría ponerte en el menú tu nutricionista, mi idea es que veas lo simple que es realizar un esquema con todo lo de la semana. Una vez elabores el menú, acto seguido escribe la lista de la compra:

        Fruta
       √ Salmón
        Hortalizas
        Pechuga de pollo
        Lentejas
        Lechuga
       √ ...

Dedica la mañana del sábado, o cuando a ti te venga bien, a ir a la compra. Así no tendrás excusa entre semana. No hay nada más peligroso para romper tu rutina, que no tener en casa lo que necesitas. Te lleva a tirar de lo fácil, de las latas, de lo procesado y, con ello, romper tu objetivo.

4. Conoce los sitios en los que sueles comer y piensa, antes de sentarte en la mesa, qué elegirás del menú o de la carta.

Somos animales de costumbres y no solemos innovar cada vez que salimos a comer o cenar fuera. Sobre todo si eres de los que de lunes a viernes tienes que comer fuera de casa. Solemos acudir a los restaurantes que nos gustan. Hazle una foto a la carta de tus restaurantes habituales y, antes de sentarte a comer, elige qué tomarás que sea saludable. Si te sientas con hambre, ojeas la carta y ves platos apetecibles que suelen ser los más calóricos, habrá mayor probabilidad de dudar y salirte de tu objetivo.

5. Técnica del condicional.

Esta técnica es muy útil para tener respuesta y anticiparte a lo que te atrae. La mayoría de las veces, tenemos tanta experiencia en comer fuera de horas lo que no debemos, que sabemos perfectamente qué situaciones lo provocan y qué emociones nos predisponen. Anticiparnos no conseguirá que lo controlemos siempre, pero sí en muchas situaciones. Se trata de “rellenar” la siguiente frase: “Si…, entonces yo…”. Fíjate en los ejemplos:

  • “Si los niños se dejan un resto en el plato de la cena, entonces yo lo tiraré rápidamente al cubo de la basura, sin pensar.”
  • “Si los niños se dejan sobras en el plato, les pediré que limpien sus platos en el cubo de la basura antes de dejarlos en el fregadero.”
  • “Si en el catering del cumpleaños de mi compañero de trabajo me ofrecen montaditos, entonces yo diré –no, gracias- y beberé un sorbo de mi cerveza sin alcohol”.
  • “Si en la cena de parejas de este sábado me ofrecen la carta de postres, entonces yo pediré rápidamente un café solo con hielo.”

Anticiparte te dará seguridad, minimizará el número de fracasos y aumentará tu autoestima. Y con ello, el éxito del proyecto de cuidarte y comer de forma saludable.

 

Patricia Ramírez

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