Y si todo falla, tira de responsabilidad

Uno de mis post-it favoritos es justo el título de este artículo. “Cuando te falle la motivación, tira de responsabilidad. Te podrán fallar las ganas, pero nunca tus valores”. Y esto me encantaría que fuera una verdad absoluta, pero no lo es. La gente se escabulle esperando el momento perfecto, tener tiempo, tener ganas o cualquier otra excusa. Lo cierto es que no siempre te va a acompañar el deseo en tu vida, ni la motivación. No siempre vas a tener ganas, pero lo tendrás que hacer.

Ejemplo de ello es el cuidado de los hijos cuando un sábado en el que puedes dormir unas horas más, te reclaman el desayuno a las siete de la mañana. Y estoy segura de que ejemplos como este encontrarás en tu vida. Cientos. Y vas y te levantas, y les pones el desayuno. Me dirás que es una fuerza mayor. Pero tú también tienes que empezar a considerarte una fuerza mayor y atender con responsabilidad tus hábitos de vida saludables. Porque a la larga hará que te sientas tremendamente agradecido de haber sido responsable.

El momento perfecto está tan concurrido y hay tanta gente esperando por él, que cuando llegue no te va a quedar más que las migajas. Así que, para no seguir esperando, ¿cómo podemos trabajar la responsabilidad?

1.Empieza por definir qué significa ser responsable en tu vida

O en concreto, qué significa ser responsable con tu conducta de comer.

2. ¿Con qué estás siendo ahora responsable en tu día a día?

Igual con tus hijos, con tu trabajo, con la organización del hogar, con la atención a esa persona mayor que quieres tanto… ¿Por qué lo haces? ¿Cuáles son tus motivaciones?

3.Busca otras motivaciones

No para comer de forma saludable, sino para comportarte de forma responsable. Puede que así te conviertas en un ejemplo para tus hijos, puede que motives con ello a que tu pareja deje de fumar, puede que te sirva de entrenamiento para un hábito posterior más complicado que este.

4.Empieza por pequeñas responsabilidades

Aunque no tengan que ver con el hábito de comer saludable. Contesta a la frase incompleta “si viviera esta semana con mayor responsabilidad, entonces…”. A mí se me ocurren muchos finales:

  1. …entonces me acostaría antes.
  2. …entonces me pondría crema hidratante todas las noches.
  3. …entonces ordenaría la montaña de papeles que me come en la mesa del despacho.
  4. …entonces leería a diario.

Empezar con estos ejercicios permite que vayas cogiendo conciencia de que sí puedes vivir con mayor responsabilidad. Igual no con la comida por ahora, pero a medida que te sientas seguro, lo conseguirás.

5.Cambia tu etiqueta y compórtate como una persona responsable

“Soy responsable y actúo como tal”. Cada vez que te enfrentes a una situación en la que te comportas de una forma más dejada, desmotivada o impulsiva, solo plantéate, ¿qué sería más responsable en este momento? La pregunta no te obliga a cambiar, pero sí a tomar consciencia de que existe una alternativa a lo que luego te hará sentir mal contigo mismo.

6.Busca soluciones

A lo largo del proceso del cambio de hábitos, te vas a encontrar con obstáculos y con fracasos. Si en esos casos te reafirmas en que no eres responsable, en que no eres capaz y tiras la toalla, tu mente se terminará creyendo lo que te dices. Cuando aparezcan obstáculos, busca soluciones. Cuando fracases, busca soluciones. Cuando pierdas motivación, busca soluciones. La solución siempre está en las soluciones. Pensar en soluciones te convierte en alguien con recursos, creativo y mejora tu autoestima. Te permite sentirte capaz y tener autonomía. Salvo para morir, siempre hay soluciones.

Ser responsable no tiene más que ventajas. Aumenta los niveles de satisfacción contigo mismo, permite agilizar y optimizar tu tiempo, te quita culpa y remordimiento por no cumplir con tus valores y objetivos. Además ayuda a que todo tu entorno funcione y encaje mejor. No queremos victimistas ni quejicas, queremos gente que sea protagonista de sus vidas.

Patricia Ramírez

Deja tu comentario