Alimentación del bebé, ¿Es mejor la lactancia materna, artificial o mixta?

Lactancia materna, artificial o mixta, ¿Qué es mejor para tu bebé?

Alrededor de la lactancia, ya sea materna (pecho), artificial (de fórmula – biberón) o mixta (combinada) rondan infinidad de dudas que hoy intentaremos resolver.

La Organización Mundial de la Salud (OMS)  afirma que la lactancia materna exclusiva durante 6 meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes. A partir de este momento el bebé debe empezar a recibir alimentos complementarios, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los 2 años o más. Sí, has leído bien. ¡Hasta los dos años o más! ¡Qué lejos estamos en España de esas cifras!

¿Lactancia en pecho o en biberón? La eterna cuestión

Aunque para todos debería ser evidente que la lactancia materna es la mejor opción para el bebé, aún pululan mitos entre madres, padres, abuelas y cuñados varios, que muchas veces entorpecen o interrumpen la lactancia. En realidad, son muy pocas las excepciones que impiden a una madre dar el pecho al bebé. Normalmente esto solo ocurre cuando hay alguna enfermedad o circunstancia grave.

No, no es cierto que la leche de una madre “sea de mala calidad”. La madre debe cuidar su alimentación especialmente durante esta etapa, pero aun así, el cuerpo es muy sabio y se las ingenia para encontrar nutrientes de donde sea. Incluso en circunstancias difíciles. El resultado es que la composición de la leche materna es realmente muy parecida en todas las mujeres.

Tampoco es cierto que los bebés necesiten biberón porque “se quedan con hambre”. Si un bebé tiene hambre, no necesita un biberón sino volver a mamar. ¡Así de simple! Y la estimulación repetida del pezón favorecerá la producción de leche materna. Recordemos que la lactancia no tiene horario ni fecha en el calendario. ¡Pasemos página ya a las famosas “tres horas” entre tomas! Hoy sabemos que la lactancia materna debe ser a demanda.

Y si le doy biberón, ¿leche materna o de fórmula (artificial)?

Es posible que por diversas circunstancias, y aun estando perfectamente informada, una madre decida no dar el pecho a su bebé. En este caso, mi lema es: Sea pecho o biberón, respeta su decisión”.

La decisión de dar el pecho es absolutamente personal, son múltiples los factores implicados y ninguna mujer debe sentirse juzgada por ello. De hecho, la ansiedad y angustia que sufren algunas madres por la presión a este respecto podría terminar afectando negativamente al bebé.

A la hora de elegir la leche de fórmula son varios los aspectos que muchas veces se desconocen. En primer lugar, que la composición de macronutrientes y micronutrientes está regulada por ley. De hecho, las cantidades máximas y mínimas de vitaminas, minerales, proteínas, grasas… pueden consultarse en el BOE. Es decir, podemos estar tranquilos porque ninguna leche de fórmula “se va a quedar corta” de vitamina C o de calcio.

En segundo lugar, que existen una serie de compuestos llamados “ingredientes funcionales” que podrían ser beneficiosos para el bebé pero su inclusión no es obligatoria. Estamos hablando de los probióticos (las famosas bacterias buenas), de los prebióticos (la fibra, que en ocasiones aparece nombrada en los envases como FOS o GOS) o por ejemplo, de los ácidos grasos omega 3. Normalmente las leches se diferencian por su elección en la fórmula de estos compuestos funcionales potencialmente beneficiosos.

Si nuestro bebé es un bebé sano, el pediatra, el nutricionista o el farmacéutico podrán asesorarnos al respecto.

Alimentación complementaria: a partir de los seis meses empieza la fiesta

¡Traigo buenas noticias! La alimentación complementaria para los padres de 2018 es bastante más sencilla que para los padres de 2008. ¿Por qué? Porque se han hecho numerosos estudios en una población bastante amplia de niños y los resultados indican que el “orden clásico” de introducción de alimentos no está justificado con objeto de prevenir alergias.

Esto quiere decir que, a día de hoy, no hay evidencia de que el niño vaya a tener mayor predisposición a sufrir alergias por comer antes pescado blanco que pescado azul, que no es necesario esperar a los ocho meses para comer ternera o que ¡incluso! un bebé sin antecedentes de alergia puede comer huevo (con su yema y con su clara) a los seis meses.

Aunque a priori no tener un rígido calendario de introducción de alimentos nos suene chocante, lo cierto es que esto facilita bastante las cosas.

Guía rápida de la alimentación complementaria

Aunque el orden de introducción no sea tan relevante para la mayoría de los alimentos, sí que es importante introducirlos por separado para poder detectar si alguno de ellos causa alergias u otras alteraciones. ¡Sentido común ante todo!

Leche materna o de fórmula (artificial)

La leche materna, artificial o mixta (combinando ambas) debe seguir siendo el eje central de la alimentación del bebé. A partir de los seis meses la cantidad diaria aconsejada es de, aproximadamente, 280-500 ml/día en función de su demanda.

Frutas, verduras y hortalizas

Las frutas, verduras y hortalizas deben formar parte fundamental de la alimentación del bebé. ¡Cuánto más variadas sean, mejor!

Cereales

Es importante dar prioridad a los cereales integrales como pasta integral, arroz integral, el pan integral…

Fuentes de proteínas

Las proteínas pueden proceder de fuentes animales como el pescado (blanco y azul), la carne (pavo/pollo) o los huevos. También a partir de fuentes vegetales como las legumbres (lentejas, garbanzos), frutos secos o semillas.

¡Precaución!

Lácteos

Evitar la leche hasta los 12 meses aunque sí podemos ofrecer yogur a partir de los 9 meses.

Pescado azul de gran tamaño

Atún rojo, lucio, cazón, pez espada, emperador… deben evitarse hasta los 3 años por el riesgo de metales pesados.

Algunas verduras

Espinacas, acelgas, borrajas, col, remolacha… deben evitarse hasta los 12 meses por riesgo de metahemoglobinemia.

Miel

Evitar hasta el año por el riesgo de botulismo. En general, no se debería utilizar azúcar ni ningún edulcorante hasta el año.

Otros

Evitar en bebés la leche cruda, la carne de caza, las cabezas de marisco y los alimentos salados o con potenciadores de sabor.

En resumen…

No hay duda de que mejor opción para el bebé durante los seis primeros meses es la alimentación en exclusiva con leche materna.

En caso de que el bebé no se alimente a pecho, existe la leche artificial con fórmulas bien diseñadas que pueden ser una alternativa. Todas las fórmulas artificiales contienen los macro y micronutrientes necesarios y se diferencian en los ingredientes funcionales.

A partir de los seis meses es necesario complementar la leche materna e ir introduciendo distintos alimentos. Actualmente las pautas de introducción de alimentos son menos rígidas que hace unos años, aunque el sentido común también debe jugar su papel.

El objetivo es que el bebé pueda iniciarse a la alimentación de la manera más natural posible, respetando su apetito y ¿por qué no? también sus preferencias sobre los sabores. ¿Tú qué piensas? Deja tu comentario con tu opinión o si tienes alguna duda.

¡No olvides compartir este artículo con alguna mamá o futura mamá a quien le pueda resultar de interés!

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