Sueño, ¿cuáles son sus fases y funciones para tu salud?

¿Cuáles son las fases y funciones del sueño para tu salud?

Descubre cómo funciona el proceso del sueño, sus fases y funciones para la salud, y por qué nos sentimos cansados incluso después de haber dormido varias horas

¿Te has preguntado por qué te despiertas cansado tras dormir varias horas? La respuesta la encontrarás conociendo las fases y el proceso del sueño y como llevar a cabo una correcta higiene del sueño. Desde Yo Elijo Cuidarme te lo contamos.

El sueño es un proceso fisiológico de vital importancia para nuestra salud. De una forma muy resumida podríamos decir que dormimos para estar despiertos. Pero el sueño es mucho más que eso. Dormir nos permite vivir.

El sueño es una necesidad que debemos satisfacer para mantener una buena salud. Clic para tuitear

La necesidad de dormir se percibe como algo fundamental para evitar los efectos inmediatos de la falta de sueño: sentirse cansado, fatigado físicamente, tener sueño durante el día, sentirnos irritables, con peor concentración y rendimiento intelectual.

Sabemos, además, que privar a nuestro organismo del descanso nocturno durante un tiempo prolongado puede llevarnos a enfermar e incluso a la muerte.

¿Cuáles son los ciclos del sueño?

En general, se recomienda dormir una media de 8 horas al día, aunque es importante recalcar que el número de horas necesario para conseguir un descanso óptimo varía para cada persona, diferenciando, de este modo, entre dormidores cortos (con 6 horas o menos de sueño tienen suficiente), normodormidores (duermen las 8 horas indicadas) y dormidores largos (necesitan unas 9 horas de sueño para tener un descanso reparador).

El sueño se divide en ciclos que marcan la intensidad y profundidad de este proceso fisiológico. Clic para tuitear

El sueño fisiológico es aquel que se divide en ciclos que tienen una duración aproximada de 90-120 minutos y que se repiten, cada noche, entre 3 y 5 veces (dependiendo de la edad). A su vez, el sueño consta de dos estados diferenciados: el sueño no REM (NREM) y el sueño REM.

Los ciclos de sueño comprenden:

  • Vigilia: es el rato que permanecemos despiertos antes de dormirnos.
  • Sueño NREM:
    • Fase 1 (N1), es la fase más corta (aproximadamente un 5 % del total de un ciclo de sueño), donde se produce el adormecimiento, un sueño ligero del que es fácil despertar. Nuestro tono muscular empieza a disminuir, los movimientos oculares son lentos, la respiración es calmada y la frecuencia cardíaca lenta.
    • Fase 2 (N2): supone un 50 % del total de un ciclo de sueño. El sueño es ligero, el ritmo cardíaco y respiratorio está disminuido, nuestra temperatura corporal desciende y no se producen movimientos oculares.
    • Fase 3 (N3): Es la fase de sueño profundo y reparador. Supone un 20-25 % del total del ciclo de sueño. En esta fase persiste el tono muscular disminuido, la respiración y el ritmo cardíaco es rítmico, pero muy lento, y hay ausencia de movimientos oculares.
  • Sueño REM:
    • Supone el 20-25 % del total de un ciclo de sueño. Se caracteriza por la presencia de movimientos oculares rápidos, respiración rápida y superficial, aumento de la frecuencia cardíaca y atonía muscular casi completa (relajación de los músculos). En esta fase en la que soñamos (aumenta la actividad cerebral), y suele aparecer en la segunda mitad de la noche.

Sueño, ¿cuáles son sus fases y funciones para tu salud?

Beneficios del sueño al dormir bien

Dormir bien y el tiempo necesario aporta múltiples beneficios para nuestro cuerpo que se traduce en una mejor calidad, pues estamos más preparados para afrontar las actividades diarias con energía y entusiasmo. Aquí tienes algunos:

  • Durante el sueño se consolida la memoria y el aprendizaje. Cuando el sueño es de calidad, nuestro rendimiento escolar y laboral mejora.
  • Además, nuestro cuerpo libera citocinas (proteínas y glucoproteínas encargadas de regular la respuesta inmunitaria e inflamatoria del organismo) que nos protegen ante distintas agresiones externas, reforzando nuestro sistema inmunitario.
  • Hay varios estudios que han demostrado que la producción de anticuerpos tras la administración de una vacuna se ve modificada por el sueño. Con la vacuna de la gripe se observó que, en personas que no dormían más de 5 horas, la producción de anticuerpos se veía reducida a un 50 % en comparación con las personas con un sueño de una duración normal.
  • Dormir, disminuye el riesgo de sufrir obesidad. Cuando tenemos un patrón de sueño inadecuado, es decir, la calidad, cantidad y el horario de sueño no es el óptimo, existen más posibilidades de sufrir alteraciones metabólicas tempranas que nos pueden llevar a una ganancia de peso. En otro artículo hablamos más a fondo de por qué dormir adelgaza y hacerlo poco engorda.
  • En la misma línea, el sueño ejerce una función de control del hambre. No dormir hace que nos apetezca más consumir alimentos ricos en azúcares e hidratos de carbono, que nos proporcionan energía rápida. Esto ocurre porque, la falta de sueño hace que aumente la grelina (hormona que regula el apetito) y disminuya la leptina (hormona cuya función es inhibir la ingesta de alimentos, aumentar el gasto energético, generar señal de saciedad en el cerebro y mantener el peso corporal).
  • Tener un sueño de calidad, disminuye las alteraciones a nivel cardiovascular. Las cifras de presión arterial disminuyen entre un 10 y 15 % debido a la relajación muscular que se produce durante el sueño, que incide también a nivel arterial. Dormir, realizar actividad física y mantener una correcta alimentación, reduce hasta en un 65 % la probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular.
  • La regeneración y limpieza de los tejidos, es otra de las funciones que tiene el sueño, especialmente durante la fase N3. Esta es una función esencial en los niños y los adolescentes.
  • Además, mientras dormimos aumenta la secreción de la hormona de crecimiento. Cuando el sueño se ve alterado, la secreción de esta hormona disminuye considerablemente.
  • Nuestro estado de ánimo también depende mucho cómo sea nuestro descanso. Tras una noche de descanso reparador, nos sentimos mejor y vemos las cosas de una forma más positiva. Por otro lado, después de una mala noche, tendemos a sentirnos más irritables, con menos paciencia y la percepción de los problemas y las preocupaciones es mucho más negativa.
  • Si acumulamos noches de mal descanso, o de descanso de mala calidad, pueden aparecer patologías como la distimia (tipo de depresión continua y crónica, con características similares, pero menos intensas que la depresión mayor) y el bajo estado de ánimo.
Es importante cuidar nuestro descanso para que el sueño pueda llevar a cabo su función reguladora. Clic para tuitear

Cuando aparecen dificultades para dormir que afectan a nuestra calidad de vida, es necesario consultar a un especialista en trastornos de sueño. Si es tu caso, te recomendamos 2 artículos que te pueden ayudarán:

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Por Silvia Torrent, enfermera en la Unidad de Medicina del Sueño del Dr. Albares.

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