Intolerancia al sorbitol y a la fructosa, ¿qué es y qué hacer?

¿Qué es exactamente la intolerancia al sorbitol y a la fructosa?

Desde Yo Elijo Cuidarme te contamos todo sobre la intolerancia a la fructosa y el sorbitol, qué es, qué síntomas hay, qué alimentos la contienen y qué dieta tomar para evitarlo.

La fructosa y el sorbitol, contenido en las frutas ha provocado intolerancias en muchas personas. Pero comencemos por el principio. ¿Qué son la fructosa y el sorbitol?

La fructosa es un azúcar simple que se encuentra de manera natural en las frutas y la miel y forma parte del azúcar común, o sacarosa, que está formado por una molécula de glucosa y otra de fructosa.

La fructosa es un monosacárido, utilizado como edulcorante para diabéticos, por su alta capacidad endulzante y menor cantidad de calorías que la glucosa.

La fructosa se encuentra presente de manera natural en muchos alimentos, especialmente en frutas, verduras y miel. Clic para tuitear

El sorbitol, por su parte, es un poliol o alcohol de azúcar, por lo tanto es otra posible fuente de fructosa, un edulcorante que al ser metabolizado por nuestro organismo puede generar este azúcar.

El sorbitol se obtiene por reducción, mediante hidrogenación catalítica del monosacárido más común, la glucosa. Se encuentra en cantidades apreciables en las algas rojas y, junto a la fructosa, la glucosa y la sacarosa, en frutas como las peras, las manzanas, las cerezas y los melocotones.

El sorbitol se utiliza en la industria alimentaria como edulcorante, espesante, humectante y como crioprotector en productos como el surimi, siendo capaz de endulzar aportando pocas calorías.

El sorbitol es un poliol o alcohol de azúcar, obtenido por la reducción de la glucosa, presente en algas rojas, y frutas. Clic para tuitear

Legalmente está calificado como aditivo alimentario, con el código E-420 en los países de la Unión Europea. Por lo tanto, es fácil encontrarlo en productos dietéticos, chicles y gominolas, zumos comerciales, medicamentos, bollería industrial, galletas, pasta de dientes, etc.

Causas y síntomas de la intolerancia a la fructosa y al sorbitol

Para poder saber el tratamiento alimentario más adecuado es necesario diferenciar entre Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) o el síndrome de malabsorción de fructosa.

La IHF es un error genético del metabolismo de la fructosa. Debido a este error, cuando las personas que padecen IHF ingieren fructosa, esta es absorbida por las células intestinales pero el organismo es incapaz de metabolizarla correctamente ya que carece de la enzima fructosa-1-fosfato-aldolasa (aldolasa B).

Los síntomas de la intolerancia a la fructosa que se suelen presentar son:

  • Insuficiente ganancia de peso en niños pequeños
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Deshidratación
  • Disfunción hepática
  • Hipoglucemia
  • Ictericia

Estos síntomas suelen iniciarse con la introducción de alimentos con fructosa (fruta, cereales preparados, etc.) en el lactante y pueden mejorar con un diagnóstico temprano y un buen tratamiento dietético.

Por tanto, la IHF es una situación que se mantiene de por vida y que se diagnostica, generalmente, a una edad temprana.

El tratamiento a seguir ante la IHF es una dieta estricta sin fructosa en la que no se consuma más de 1-2 gramos de fructosa al día, ya sea en forma de fructosa, sacarosa o sorbitol. Más adelante hablaremos de los alimentos y la cantidad de fructosa.

Por otro lado, en el caso del síndrome de malabsorción de fructosa, las células intestinales no son capaces de absorber de manera total o parcial la fructosa, generando síntomas gastrointestinales como diarreas, dolor abdominal, nauseas o gases. Esto es lo que se conoce como intolerancia a la fructosa y la padece entre un 30 y un 40% de la población.

Esta situación puede ser irreversible o reversible y se detecta al hacer una prueba: la prueba del hidrógeno espirado. ¿En qué consiste esta prueba?

Para diagnosticar la intolerancia a la fructosa o al sorbitol es necesario realizar la prueba del hidrógeno espirado. Clic para tuitear

La prueba del hidrógeno espirado se realiza soplando en un pequeño aparato, tras lo cual se hace una medición basal y, después de la administración del azúcar sustrato, se miden los resultados de los niveles de azúcar en ese aire.

Intolerancia al sorbitol y a la fructosa, ¿qué es y qué hacer?

¿Qué alimentos evitar y qué dieta seguir sin fructosa ni sorbitol?

Podemos encontrar diversos grupos. Comenzando por las frutas que mayor intolerancia producen tenemos:

Frutas con mayor fructosa

No son aptos en una dieta para intolerantes a la fructosa la manzana, pera, ciruela, cereza, el melocotón y el albaricoque, nectarina y paraguayos. También deben retirarse las frutas secas como higos secos, pasas, orejones, dátiles secos y reducir el consumo de mermeladas, sobre todo las preparadas con fructosa, y la carne de membrillo.

Como alternativa, podemos consumir naranja, mandarina, limón, lima, plátano, fresa, kiwi, aguacate, uva, mora, melón, que son frutas con bajo contenido en fructosa y que ayudan a mejorar la tolerancia a la fructosa y sorbitol. Tomar un máximo de 2-3 frutas al día y solo una fruta cada vez.

Chocolates y bollería

Los chocolates, productos de bollería, zumos comerciales, medicamentos en jarabes y chicles o gominolas, suelen también tener contenido alto en fructosa y/o sorbitol.

Hay que leer todas las etiquetas y evitar todos aquellos alimentos que en el etiquetado incluyan sorbitol E-420.

Verduras con altos niveles de fructosa

Remolacha, zanahoria, coles de Bruselas, berenjena, cebolla, espárragos, pimiento, tomate y maíz son las verduras y hortalizas con mayor cantidad de fructosa que se deben evitar. (>1 g de fructosa/100 g).

Sustituiremos estos alimentos aumentando el consumo de las verduras mejor toleradas como brócoli, acelgas, espinacas, alcachofas, apio, berros, champiñones, lechuga, escarola y endibias. (<0,5 g de fructosa/100 g).

Calabacín, calabaza, coliflor, espárragos, pepino, puerro son verduras y hortalizas de consumo intermedio. (0,5-1 g de fructosa/100 g).

Las patatas nuevas contienen mayor cantidad de fructosa que las viejas. Las nuevas 0,5-1 g de fructosa/100 g y las viejas <0,5 g de fructosa/100 g.

Las verduras al cocerse pierden fructosa, por lo tanto, se debe desechar el caldo de cocción.

Mejor consumir las verduras cocidas porque pierden fructosa y no tomar los alimentos de origen animal procesados. Clic para tuitear

Los alimentos de origen animal (carne, huevos, pescados, leche…) se pueden añadir a la dieta de intolerantes a la fructosa y al sorbitol sin problema, siempre y cuando no estén elaborados, ya que en las elaboraciones se les puede añadir fructosa o sorbitol.

En cuanto a los frutos secos como almendras, avellanas, nueces, castañas y pistachos son alimentos permitidos.

Por otro lado, legumbres como las lentejas sí están permitidas otras legumbres, como garbanzos y alubias, mejor en pequeñas cantidades.

También podemos consumir cereales, pero mejor evitar los integrales y tomarlos refinados: trigo, maíz, arroz y avena.

Para concluir, hay que mencionar que el objetivo es limitar la ingesta de alimentos ricos en fructosa hasta un nivel que no provoque síntomas. Es suficiente una restricción parcial, manteniendo en la dieta estos alimentos en cantidades tolerables para evitar el riesgo de carencias nutricionales.

La intolerancia a la fructosa y el sorbitol aún no es muy conocida en muchos lugares del mundo. Comparte esta información en tus redes para que se conozca más sobre sus síntomas y cómo evitarla.

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