CÓMO SOBREVIVIR A LA VUELTA DE VACACIONES

Aunque las vacaciones de Navidad son las más entrañables del año, paradójicamente, también son las más crueles con nuestro organismo. A principios de diciembre empezamos con las cenas de empresa, y no hemos terminado con el roscón hasta hace unos días. Relax. Ya pasó.

El nuevo año nos da energía y ese pequeño empujón que a veces falta para lanzarnos a probar nuevos hábitos. Hoy os propongo pequeños cambios para el 2017. Nada drástico. Pequeños pasitos que podéis colar en vuestra rutina habitual, pero que pueden llegar a marcar la pauta de un cambio mucho mayor. La peculiaridad de estos consejos es que vamos a aplicarlos en el supermercado. Porque todo comienza en la lista de la compra, en lo que introducimos en el carrito. Además, el pasado 13 de diciembre entró en vigor la aplicación de un Reglamento Europeo que obliga a mostrar más y mejor información en el etiquetado. ¡Ya no hay excusa para elegir bien lo que comemos!

Mis cinco consejos

  • ¡Azúcar fuera! Ya sé que he dicho que no iban a ser cambios drásticos, pero con el azúcar no hay contemplaciones. La OMS ha pedido un impuesto de, al menos, el 20% para los refrescos con azúcar. Y en algunos estados de EEUU ya se están aplicando nuevas tasas. Aquí somos de llegar un poco tarde a todo, pero no me cabe duda de que nos acabaremos sumando al carro.

¿Cómo podemos disminuir el azúcar? Para vencer a nuestro “enemigo”, el primer paso es conocerlo. Éstos son algunos seudónimos del azúcar que debéis identificar en los envases: fructosa, dextrosa, maltosa, sucrosa, jarabe de maíz, jarabe de malta, néctar de agave…

La clave está en no buscar sustitutos, sino disminuir la cantidad de azúcar que tomamos.

  • Arriba los alimentos integrales. Pero los integrales de verdad. ¿Sabías que muchos de los alimentos que consumimos pensando que son integrales en realidad no lo son? Puede que contengan un porcentaje de harinas integrales y con eso “cubran el expediente”, pero nutricionalmente no debemos conformarnos con eso. Debemos buscar en el listado de ingredientes que el primero de ellos sea “harina integral”. Puede ser harina integral de trigo, de centeno, o de cualquier otro cereal, pero la clave es que sea el primer ingrediente, y no el segundo o el tercero. Haced la prueba si tenéis algún “pan integral” en casa. Igual os lleváis una sorpresa.
  • Sospechad de los productos 0%. ¿De verdad lo son? Atención a estos envases, porque muy probablemente sean 0% grasa, pero no 0% azúcares. Para potenciar el sabor que han retirado las grasas, añaden azúcar; que en exceso se convierte en grasa. Así, y sin darnos cuenta, estamos haciendo un pan como unas tortas.
  • Compra más alimentos sin etiqueta. Es decir, más alimentos frescos, especialmente fruta y verdura. Tomar los alimentos de la forma más parecida a como se encuentran en la naturaleza, y sin un largo periplo de procesado posterior, puede ser la mejor manera de no equivocarnos. Aprovecho para recordar que la Escuela Pública de Salud de Harvard recomienda que la mitad de nuestra ingesta proceda de frutas y verduras, siendo ligeramente superior el porcentaje de las últimas.
  • Elige alimentos locales y de temporada. Por millones de motivos. En este caso destacan los sociales, económicos, culturales, medioambientales… ¡Incluso emocionales! La alimentación está fuertemente ligada a la tradición y a las costumbres.

 

¿Alguien se apunta al reto de 2017 con estos cinco consejos? ¿Os imagináis dónde podéis estar dentro de un año? ¡Ánimo y os espero en YoElijoCuidarme!

Marián García

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