ALCALINIZAR LA SANGRE: CUESTIÓN DE SALUD

¿Te has preguntado alguna vez si tu sangre es ácida o alcalina? Pues es una cuestión bastante importante y te voy a explicar porqué.

LOS CONCEPTOS

Los términos ácido o alcalino aluden a la forma de clasificar la reacción química de cualquier elemento. Éstos se miden por una escala llamada PH (Potencial de Hidrógeno) que va desde el 0, que sería máximo ácido, al 14 o extremadamente alcalino. En el centro (7) situamos la neutralidad.

Cuando nuestro cuerpo absorbe cualquier sustancia, el PH de las enzimas de nuestro organismo varía según el PH del elemento con el que entramos en contacto. Si no se vuelve a estabilizar, estas variaciones pueden modificar ciertos procesos fisiológicos.

Hasta aquí la teoría. Ahora, ¿cómo ponerla en práctica?

¡SANGRE ALCALINA, POR FAVOR!

Hay personas que se sienten mal permanentemente, les cuesta perder peso o tienen la famosa “mala salud de hierro”. Quizá deban buscar en su PH la causa de sus males: ¡A las bacterias, hongos, virus y otros invasores biológicos les encantan los entornos ácidos!

Está demostrado que, si consumes muchos alimentos acidificantes, la sangre no puede cumplir plenamente su misión. En lugar de ayudar a las células a realizar los intercambios biológicos de respiración y excreción de toxinas, “robará” de los huesos y tejidos todo el calcio (alcalinizante) que necesite para poder cumplir su función. Esto nos lleva directamente a la desmineralización de huesos, articulaciones, cabello frágil y quebradizo y lesiones en vías respiratorias.

Es por todo esto, que es preferible tener una sangre con un PH ligeramente superior a 7. Entonces, nuestra sangre tiende a ser alcalina y nos sentimos más ligeros y gozamos de mejores defensas. En los últimos años ha habido mucha información sobre las dietas alcalinas y, como siempre os digo, en el término medio está la virtud.

APUESTA POR UNA DIETA SANA

¿Qué significa llevar una dieta sana? Pues tener una buena calidad de la sangre, que es la que va a “regar” y “abonar” todos los órganos.

La sangre es el alimento de nuestro ecosistema, y si este entorno está demasiado ácido, te voy a decir algunos de los síntomas que puedes tener. Tristeza y labilidad emocional (descartando depresión o causas externas), irritabilidad, dolor de cabeza, palidez, encías inflamadas, acidez digestiva, cistitis repetidas, frecuentes resfriados, tendencia a alergias, piel muy seca, dolores óseos intermitentes, mala circulación y cierta tendencia a la anemia, agotamiento, infecciones genitales, insomnio y una sensibilidad extrema al dolor.

¡Casi nada!

¿CÓMO ALCALINIZO LA SANGRE?

Vale, hasta aquí las alarmas ¿Y ahora qué hago? Pues tomar consciencia de los alimentos que te acidifican: demasiada proteína animal (carnes procesadas), harinas blancas, bebidas comerciales o bollería industrial. Vamos, lo que ya sabíamos que no era nada bueno. ¿Y los que te alcalinizan? Casi todas las frutas y verduras, algas, alimentos con probióticos, frutos secos y semillas, legumbres y brotes. También son importantes las preparaciones. Sabemos que la mayor parte de vitaminas y minerales se pierden en el agua cuando cocemos las verduras, eliminando así su poder alcalinizante. Por eso, el sistema oriental de cocer verduras al vapor, sin que entren en contacto con el agua; es tan digno de imitar. No olvides que también podemos bebernos el caldo de cocción, ¡así no nos perdemos lo bueno!

Además, tenemos un maravilloso remedio a mano que nos ayuda, de forma inmediata, a alcalinizar la sangre. Es eficaz y barato y, quizá por eso, no lo tenemos tan en cuenta. Se trata del bicarbonato sódico, que os recomiendo tomar cada día disuelto (un cuarto de cucharadita) en medio vaso de agua. Repítelo una vez al levantarte y otra al acostarte.

Con toda esta información, espero que te animes a alcalinizarte, ¡verás como lo notas enseguida!

Rebeca J. Cirujano

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