Cuida tu flora intestinal y logra adelgazar con los pre y probióticos

El secreto definitivo para adelgazar: ¡los probióticos!

¿Has probado mil dietas sin éxito? Puede que la solución a tu sobrepeso esté en tu flora intestinal y, en ese caso, los pre y probióticos son la clave para adelgazar sin efectos rebotes. ¿Dónde encontrarlos y cómo usarlos? ¡Te lo contamos!

Ya has probado mil dietas y ninguna te funciona. Desde las protéicas hasta las mindfull, por si tu problema es más emocional que físico. Has hecho de tripas corazón y te has apuntado al gimnasio para abandonar tu sedentarismo.

Pero el resultado es siempre el mismo: bajas de peso pero luego lo recuperas. ¡Y vuelta a empezar!

Tenemos buenas noticias: ¡se puede adelgazar mediante la microbiota!

“Con una microbiota equilibrada podemos engordar, mantenernos o adelgazar”, asegura Ángel Álvarez, adjunto al servicio de aparato digestivo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y profesor asociado de la Universidad Complutense.

No solo es importante que la microbiota esté equilibrada, sino también que sea diversa, según la doctora en farmacia y nutricionista Amil López. “Cuántas más especies o cepas diferentes tengamos, más saludable será nuestro tubo digestivo”.

Si has leído hasta aquí habrás advertido la palabra microbiota varias veces asociada a tus posibilidades de perder peso. ¡Increíble! ¿Verdad? Vamos por partes.

¿Qué es la microbiota?

Para empezar, ¿qué es eso de la microbiota?

“La microbiota de cada persona es su ‘seña de identidad’ y marcará muchos factores de la vida de cada uno. Entre otros, determina que seamos delgados o tengamos sobrepeso, e incluso, que si tenemos exceso de peso, nuestro organismo no sea capaz de perderlo por más dietas que hagamos”, según el profesor Álvarez.

Exactamente es lo que antes se conocía como flora intestinal y está compuesta por una comunidad de microorganismos vivos (bacterias) que residen en el tubo digestivo.

Quédate con este dato: se calcula que en nuestro cuerpo hay más de 100.000 billones de bacterias, lo que supone alrededor de 1,5 Kg de nuestro cuerpo.

En la actualidad, hay muchos estudios e investigaciones abiertas para descifrar su genoma.

Ha resultado ser indispensable para que exista un correcto sistema inmunitario y evitar trastornos gastrointestinales (hígado graso, celiaquía y síndrome de intestino irritable), además de otras enfermedades como el asma o la obesidad.

Entre las investigaciones abiertas más relevantes están el Proyecto del Microbioma Humano que ya ha identificado el 30% de la microbiota intestinal y el Proyecto Metagenómica del Tracto Intestinal Humano en Europa. Por si quieres echar un vistazo.

Adelgazar mediante la microbiota: bacterias que deben estar en equilibrio

Volviendo a las bacterias. El caso es que necesitamos estos microorganismos para regular nuestra salud: entre otras cosas “producen vitaminas como la B12, la K, el ácido fólico y la niacina, protegen la pared intestinal contra las bacterias malas (porque las hay buenas y malas), regulan el sistema inmunológico y la inflamación.

Activan la producción de butirato, un ácido graso que alimenta el cerebro y el intestino, facilita la quema de calorías y la digestión, y contribuye a la pérdida de peso y la regulación del apetito. Este es uno de los principales factores por los que se puede adelgazar mediante la flora intestinal.

Además producen neurotransmisores, como la dopamina y la serotonina (responsables de la felicidad y el bueno humor)”, enumera la doctora López.

El problema viene cuándo estas bacterias que forman nuestra microbiota sufren un deterioro estructural o funcional. Es decir, un desequilibrio que puede suceder por varios motivos.

“Por factores fisiológicos, como la edad,  la menopausia y el estrés. También por factores nutricionales, como los malos hábitos alimentarios. Y por factores iatrogénicos, es decir, por la aparición de enfermedades o el consumo de antibióticos”, enumera Álvarez.

Por su parte, la Dra. López añade todavía otros, como el exceso de higiene, el abuso de productos de limpieza y desinfectantes, la ausencia de mascotas en las casas, el hecho de que los niños ya no jueguen en la calle como antes, o el aumento de los nacimientos por cesárea.

“El bebé no se beneficia del paso por el canal del parto (útero y vagina) que es donde hay mucha flora. De hecho, en algunos hospitales ya se están cogiendo muestras del mucus vaginal de la madre y rociándoselo al recién nacido por los labios para que le entre por la boca y colonice así su intestino”, cuenta la doctora en farmacia.

Según la experta, así no solo se evitan las posibilidades futuras de desarrollar una obesidad, sino de sufrir enfermedades respiratorias en la primera infancia.

La importancia del equilibrio de las bacterias de la microbiota

La cuestión es que todos estos factores producen un desequilibrio entre bacterias “buenas” y “malas”, y el resultado puede ser la enfermedad, entre ellas la diarrea, las alergias, los trastornos digestivos, la diabetes, las enfermedades hepáticas y la obesidad.

Respecto a esta última, que es de la que estamos hablando en este post: “según recientes investigaciones en animales, los ratones con tendencia al sobrepeso u obesidad tienen una mayor concentración y un desequilibrio importante entre dos tipos de bacterias: firmicutes y bacteroidetes”, explica el profesor.

El 90% de la microbiota intestinal está formada precisamente por estos dos tipos de bacterias: bacteroidetes y firmicutes. “Según cual predomine en nuestro sistema absorberemos más o menos calorías de los alimentos que ingerimos”, según la nutricionista.

De hecho, los ratones con obesidad tienen un 50% menos de bacteroidetes y mayor cantidad de firmicutes, según un estudio realizado en el Center of Genome Sciences de la Washington University de Saint Louis (EE UU).

Si damos por hecho que esto mismo puede suceder en humanos, las personas con sobrepeso tienden a tener más firmicutes. Este es un tipo de bacteria con una habilidad especial para absorber y almacenar las calorías de los alimentos procesados, carbohidratos y azúcares refinados.

¿Se puede evitar la obesidad o adelgazar mediante la flora intestinal?

Aunque el uso de los probióticos para adelgazar funciona gracias a que equilibran las bacterias, también debemos hacer nuestra parte. Para empezar, evitar el consumo de determinados alimentos: carbohidratos, procesados, refinados y el exceso de proteína.

“El consumo de alimentos refinados y carbohidratos de alto índice glucémico (IG), como bollería, refrescos y postres, entre otros, genera la fermentación de azúcares. Y el consumo de demasiada proteína aumenta las colonias de bacterias de putrefacción”, asegura López.

¿Qué significa esto? Todos estos grupos de alimentos alteran el equilibrio de la microbiota y pueden derivar en trastornos digestivos (flatulencia) y obesidad.

Y en segundo lugar, hay que favorecer la presencia de bacterias bacterioidetes saludables en el intestino.

“Se ha demostrado que en individuos obesos la abundancia relativa de bacteroidetes incrementa según pierden peso en detrimento de la población de fimicutes”, asegura Amil.

¿Cómo podemos favorecer la presencia de estas bacterias “buenas”? Aquí es donde entra en juego el secreto: los pre y probióticos para adelgazar.

“El único modo conocido hasta el momento de reajustar las bacterias buenas es consumiendo fructooligosacáridos (FOS) y galactooligosacáridos (GOS). Es decir, prebióticos, que son ingredientes no digeribles que estimulan selectivamente el crecimiento específico de este tipo de bacterias”, apunta Álvarez.

¡Prebióticos! Eso sí te sonará. Para que lo entiendas, se trata de alimentos funcionales no digeribles que son utilizados por la microbiota intestinal para estimular el crecimiento de otras especies beneficiosas, principalmente bifidobacterias y lactobacilos.

Hay muchos prebióticos en el mercado. No en vano, el sector ha crecido de tal forma desde el año 2007 que ya se contabilizan más de 400 productos en las estanterías de los mercados.

De hecho, ya existen cepas específicas o mezclas de ellas que se comercializan para el tratamiento específico del sobrepeso y obesidad, mayoritariamente del tipo Bifidobacteria.

“Por ejemplo, la Bifidobacterium Animalis Subsp Lactis (BPL1) tiene efectos positivos en la regulación de la adiposidad, metabolismo de las grasas y por tanto en la ganancia de peso.

También la Bifidobacterium Longum (ES1) tiene un gran poder para reducir la inflamación que presentan las personas con exceso de peso, así como para reforzar el sistema inmune.

Y la Lactobacillus Rhamnosus puede aumentar la pérdida de peso en mujeres que están realizando una dieta.

Otras cepas de bifidobacterium que también mejoran el equilibrio de la flora intestinal son Bifidobacterium Lactis (BL 04), Bifidobacterium Breve (BB 03), Bifidobacterium Bifidum (BB 06) y Bifidobacterium Longum (BL 05)”, según el equipo de nutricionistas de Yo Elijo Cuidarme.

El uso de estos prebióticos para adelgazar tiene evidencia científica y habría que tomarlos durante un período de entre dos y seis meses, según el grado de sobrepeso.

Cuida tu flora intestinal y logra adelgazar con los pre y probióticos

También podemos encontrar prebióticos de forma natural en algunos alimentos, como:

  • aceite de oliva,
  • queso de cabra,
  • ajo,
  • cebolla,
  • alcachofas,
  • espinacas,
  • espárragos,
  • puerros,
  • remolacha,
  • legumbres,
  • achicoria,
  • rúcula,
  • avena,
  • diente de león,
  • tomates,
  • plátanos,
  • frutos rojos y
  • frutos secos.

“Es preferible tomar estos alimentos crudos o ligeramente cocinados, ya que a altas temperaturas las bacterias se destruyen”, advierten nuestros nutricionistas.

Prebióticos y probióticos para adelgazar, una simbiosis perfecta

A su vez, los probióticos también nos pueden ayudar a mantener un correcto equilibrio de bacterias en la microbiota. Precisamente, los lactobacilos y las bifidobacterias, son las especies que más se encuentran en estos (que son las que hemos dicho que también promueven los prebióticos).

Juntos, prebióticos y probióticos, crean una simbiosis en nuestro intestino para regenerar y mantener el correcto equilibrio.

“Ayudan a restablecer la microbiota y sería conveniente tomarlos dos veces al año para mantener la diversidad de cepas”, aconseja López.

Eso sí, es necesario acudir antes a un nutricionista para que nos prescriba el probiótico más adecuado, según nuestro caso.

“Con un análisis de microbiota (muestra de heces) o un cuestionario de síntomas se detecta la cepa correspondiente”, asegura Amil.

Existe un probiótico especialmente formulado por el Departamento de I + D de los Laboratorios Forté Pharma, que se llama Turboslim Vientre Plano. Contiene tres cepas con 5.000 millones de probióticos activos (Bifidobacterium Lactis (BB12), Lactobacillus Casei y Lactobacillus Acidophilus) que ayudan a reforzar la flora intestinal, ¡y a adelgazar!

Y para ayudarte a solucionar tus dudas, puedes acceder al servicio de nutrición online de forma totalmente gratuita. Es un servicio totalmente personalizado para que consigas bajar esos kilos de más de forma saludable.

¿Dónde encuentras probióticos para adelgazar naturalmente?

  • pan integral,
  • yogures frescos,
  • lácteos funcionales,
  • kéfir,
  • chucrut,
  • té kombucha,
  • tempeh,
  • miso,
  • kimchi (una especia de coliflor china),
  • encurtidos,
  • microalgas,
  • ciruelas umeboshi y
  • vinagre de manzana.

Al igual que en el caso de los prebióticos, es preferible tomar estos alimentos en crudo o poco cocinados, para evitar que con las altas temperaturas las bacterias se destruyan.

¿Realmente se puede adelgazar con los prebióticos y probióticos?

Puede sonar a estrategia de marketing, pero lo cierto es que si los tomas el tiempo necesario puedes aumentar el número de bacterias beneficiosas y, por el contrario, disminuir la presencia de aquellas patógenas.

Además pueden “aumentar el metabolismo de las grasas, absorber mejor algunos minerales, como el calcio, el hierro o el magnesio, aumentar la inmunidad, mejorar las digestiones, reducir los gases e incluso prevenir algunos tipos de cáncer, como el de colon”,  apunta López.

La piel también tiene su propia microbiota

No solo el intestino está plagado de bacterias, la piel también cuenta con infinidad de microorganismos. De hecho, la mayoría de los más de 100.000 billones de bacterias que pueblan nuestro cuerpo se concentran en ella.

“Comparada con nuestro intestino, la microbiota de la piel es mucho más variada (en especies) y variable en el tiempo (más adaptativa)”, según  Carlos Morales, dermatólogo del Grupo de Dermatología Pedro Jaén.

Al igual que sucede con el intestino puede verse desequilibrada. “Está determinada desde que nacemos pero varía en función de la edad, el estilo de vida y el entorno”, según el doctor Morales.

De hecho, algunos factores externos como el sol, los cambios de temperatura y humedad, la polución, una mala alimentación o el uso incorrecto de cosméticos y tratamientos pueden alterar la microbiota cutánea. ¿Cómo?

“Puede aparecer inflamación, irritación, sensibilidad o rojeces”, según el dermatólogo. Incluso algunos problemas dérmicos como la dermatitis atópica, la psoriasis, las heridas o el acné están relacionados con un desequilibrio en la microbiota de la piel: incremento de una especia bacteriana en detrimento de las demás.

La cuestión es: ¿qué pueden hacer los prebióticos y probióticos por nuestra piel?

“En cosmética no se pueden usar bacterias vivas (que son los probióticos), en primer lugar porque los conservantes se introducen en las fórmulas precisamente para matar cualquier bacteria en menos de cinco minutos, sean buenas o malas.

Y en segundo lugar, porque los análisis que evalúan la limpieza de la formulación no permiten la existencia de bacterias vivas”, aclara Paola Gugliotta, experta en Dermocosmética.

Pero sí es cierto que en algunas fórmulas cosméticas se están introduciendo ciertos complejos prebióticos. “Cuando en el listado de ingredientes encontramos el término “ferment” o nombres de bacterias, en realidad no está la bacteria, sino el activo resultante de su fermentación, que tendrá un efecto favorable sobre la microbiota cutánea”, apunta Gugliotta. ¿Qué efecto?

Fortalecen la barrera defensiva, impidiendo que patógenos externos se instalen con facilidad y facilitan el trabajo de la piel para producir sustancias antioxidantes para defenderse. Lo que se traduce en que a corto plazo se evitan las inflamaciones e infecciones, y a largo, el envejecimiento de la piel.

¿No te ha parecido increíble saber que los probióticos para adelgazar funcionan? ¡Nosotros aún estamos impactados! Por eso hemos querido compartirlo contigo. ¡Hazlo tú también con tus amigos!

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