Vitamina C, ¡descubre sus beneficios y cómo aumentar sus niveles!

¡Dale vitamina C a tu cuerpo para sentirte estupendo!

La vitamina C es esencial para nuestro cuerpo por estas 6 razones y te contamos cómo aumentar tus reservas rápidamente.

De la vitamina C ya sabíamos que es un potente combatiente de resfriados, pero se han descubierto otras muchas propiedades sobre ella. Desde Yo Elijo Cuidarme te contamos la importancia de esta vitamina y cómo aumentar tus reservas de ella.

Después de más de un año de pandemia, la vitamina C, junto con la vitamina D, han cobrado un protagonismo especial, para conseguir un sistema inmunológico fuerte y superar con nota la enfermedad.

Ya sabíamos que tiene propiedades antioxidantes fundamentales para afrontar con nota cualquier resfriado, pero ¿por qué se ha vuelto actualmente tan importante?

“Es una vitamina hidrosoluble, que se conoce con el nombre científico de ácido ascórbico, y es tan importante porque es necesaria para un crecimiento y desarrollo normales, además de para reparar los tejidos de todo el cuerpo”, asegura la farmacéutica Rosario Gómez (@miss_rutina).

Todos los beneficios de la vitamina C

¿Qué hace a esta vitamina tan especial? Vayamos por partes. Para darle la relevancia que se merece hay que conocer todos sus beneficios. Estos son algunos:

Favorece la respuesta inmunitaria

La farmacéutica aclara que “actúa reforzando el sistema inmunitario a todos los niveles. ¿Cómo? Favorece la función de los leucocitos, especialmente la movilidad de estos al foco de la infección”.

La vitamina C nos ayuda a mantenernos sanos y a hacer frente las infecciones. Clic para tuitear

Además disminuye los niveles de histamina que se producen cuando se sufren picaduras. Es decir, actúa como un antihistamínico natural y consigue que los ronchones y picaduras no sean tan potentes.

Contribuye a la síntesis de colágeno

Es necesaria para la síntesis de colágeno y es utilizada por el organismo para producir la piel, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos.

Para entender el papel que juega aquí la vitamina C hay que saber que el colágeno es una proteína fundamental de los tejidos conectivos y un componente estructural de la piel. De hecho, es la responsable de su turgencia, elasticidad y firmeza.

Refuerza la barrera física de la piel

La vitamina C sana las heridas, repara y mantiene los cartílagos y los huesos.

Por lo tanto es necesaria para formar tejido cicatricial después de habernos hecho una herida.

Ayuda a la absorción del hierro a nivel gastrointestinal

El mejor compañero de viaje del hierro para nuestro organismo es la vitamina C.

Por eso, en caso de anemia ferropénica (por falta de hierro) es necesario consumir platos ricos en este mineral junto con vitamina C. Por ejemplo, un buen plato de legumbres (lentejas) con pimiento o tomate.

Es un potente antioxidante

Los antioxidantes son nutrientes que bloquean parte del daño producido por los radicales libres. Estos se producen cuando el cuerpo descompone el alimento o estamos expuestos al humo del tabaco o la radiación solar.

La vitamina C es un potente aliado en la lucha contra los radicales libres. Clic para tuitear

“Su acumulación en el tiempo es responsable del envejecimiento en general”, asegura Rosario. Además, los radicales libres pueden estar detrás del desarrollo de enfermedades como el cáncer, las enfermedades del corazón y otros trastornos como la artritis.

Vitamina C y la piel

La deficiencia de vitamina C puede llevar a la debilidad y pérdida de brillo del cabello, producir gingivitis y sangrado de encías, o una piel apagada, deshidratada y áspera al tacto, además de con manchas y arrugas.

En lo que atañe estrictamente a la piel, la oxidación celular es una de las principales causas del envejecimiento de esta, ya que provoca un exceso de radicales libres. Esto, a su vez, desencadena una reacción que puede causar cambios irreversibles en la bioquímica cutánea.

La carencia de vitamina C en el organismo se refleja de forma visible en la piel. Clic para tuitear

De ahí, que la vitamina C sea fundamental para utilizar de manera tópica durante todo el año.

En otoño y en invierno para hacer frente al humo, la contaminación y la luz azul de las pantallas (móvil, tablet, televisión). Y en primavera y verano, para proteger y cuidar nuestra piel más que nunca de los efectos nocivos del sol.

¿Cuándo y cómo debemos aplicar esta vitamina en la piel?

  1. Imprescindible por la mañana. Hay quienes piensan que la vitamina C puede causar rojeces o híperpigmentación si se usa por el día, pero nada más alejado de la realidad. Es uno de los antioxidantes más poderosos que existe, capaz de frenar en seco a los más agresivos radicales libres y reducir el daño oxidativo que se produce en la piel. Si, además, se combina con vitamina E, otro poderoso activo anti radicales libres, su poder defensivo se multiplica.
  2. Debajo del protector solar: Si vamos a tomar el sol hay que añadir una dosis extra de vitamina C bajo el protector solar. Esto potencia su eficacia y aumenta su acción al convertirlo en un fotoprotector biológico.
  3. Por la noche. Muchos creen que la finalidad de alcanzar una mayor luminosidad solo se consigue durante el día, pero la vitamina C debe aplicarse por la mañana y por la noche. De hecho, esta será la manera de optimizar el tratamiento y garantizar que a medio o largo plazo luzca iluminado y con un tono uniforme. Si solo aplicamos el tratamiento a medias, nunca conseguiremos los resultados deseados al completo, y desde luego no en el tiempo deseado.
  4. Para proteger el colágeno. El sol daña los fibroblastos, producidos por el colágeno, una proteína esencial para la firmeza. Por eso, la piel requiere vitamina C en aplicación tópica, pues es un precursor del colágenoesencial en su creación.
  5. Para evitar las manchas. Incluso si no hay problema de manchas en la piel, el sol altera los melanocitos (responsables de la pigmentación cutánea). La vitamina C es esencial a la hora de regularlosy conseguir que funcionen de forma más ordenada, proporcionando una acción reparadora.
  6. Brillo y luminosidad. El sol ataca y apaga la luminosidad de la piel. No hay mejor antídoto para ello que la vitamina C, que mejora la uniformidad y brillo cutáneos.
  7. Si fumamos. A veces, el aumento de la vida social, sobre todo en verano, provoca que se fume más de la cuenta, y la piel lo nota, pues se vuelve más gris. Como comentamos, el tabaco es un enemigo de la piel. Para luchar contra esto, es imprescindible tanto la vitamina C oral como tópica, pues la nicotina ataca sus reservas y las disminuye.

Vitamina C, ¡descubre sus beneficios y cómo aumentar sus niveles!

¿Cómo aumentar las reservas de vitamina C?

Si has leído hasta aquí, habrás advertido lo esencial que es para nuestra salud esta vitamina. La cuestión es: ¿la producimos nosotros naturalmente o tenemos que aportársela al organismo de forma externa?

Nuestro organismo no produce vitamina C de manera natural ni tampoco la almacena. Clic para tuitear

Pues, según Rosario “no la producimos naturalmente y tampoco la almacenamos”. Por tanto, tenemos que aportársela al organismo a través de la dieta o el consumo de suplementos vitamínicos.

A través de los alimentos

En general, todas las frutas y verduras nos aportan vitamina C en mayor o menor medida. En cuanto a las primeras, las mayores fuentes de esta vitamina son los cítricos (naranjas, pomelos, kiwis), el mango, la papaya, la piña, los frutos rojos (fresas, frambuesas, moras, arándanos), la sandía y el melón.

Es mejor consumir la fruta y verdura en trozos que en zumo para obtener una mayor cantidad de vitamina C. Clic para tuitear

Con respecto a las verduras, las más ricas en vitamina C son los tomates, las patatas, el brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor, los pimientos (rojos y verdes), las espinacas, el repollo y, en general, las verduras de hoja verde.

La mejor manera de consumir frutas y verduras para beneficiarnos de la vitamina C es de forma entera, ya que “los zumos o los alimentos enriquecidos tienen poca cantidad y se degradan fácilmente”, según la farmacéutica.

Material altamente sensible

Siempre hemos oído a nuestras madres decir eso de “tómate el zumo que se le van las vitaminas”. ¿Sabes eso que dicen que las madres siempre tienen la razón? ¡Pues también en esto la tienen!

Y es que, la vitamina C se oxida rápidamente y es la más inestable de las vitaminas. Es muy sensible al calor, la deshidratación, la fragmentación y el almacenamiento. De manera, que se degrada muy pronto.

Suplementos de vitamina C

Lo cierto es que si hiciéramos una dieta equilibrada y variada no tendríamos necesidad de tomar suplementos, pero la realidad es que nuestra dieta es cada vez más pobre en frutas y verduras y, por lo tanto, en vitaminas esenciales, como la vitamina C.

Aunque podemos obtenerla de los alimentos, nuestra dieta diaria no siempre incluye la cantidad necesaria de vitamina C. Clic para tuitear

¿Quién consume las cinco raciones diarias que se recomiendan de frutas y verduras? Casi nadie. De ahí que sea necesario recurrir a los suplementos. En el caso concreto de la vitamina C es conveniente plantearse un suplemento en los siguientes casos:

  • Si tenemos una enfermedad crónica, como diabetes, cáncer, alcoholismo o estrés crónico.
  • En mujeres que están sometidas a un tratamiento largo con anticonceptivos orales.
  • En caso de resfriados, durante el embarazo y la lactancia.
  • En los meses de primavera y verano (de mayo a agosto) para proteger nuestra piel del sol, evitar la formación de arrugas y manchas, y estimular la producción natural de colágeno. De hecho, los suplementos de fotoprotección oral suelen llevar vitaminas C y D.
La vitamina C es un potente antioxidante que contrarresta los daños celulares ocasionados por los radicales libres debido a la exposición solar. Clic para tuitear

¿Qué cantidad y cuándo tomar los suplementos?

Los hombres adultos deberían obtener 90 mg/día, y las mujeres 75 mg/día.

En caso de ser fumador/a, tanto activo como pasivo, deberían sumarse 35 mg adicionales a las cantidades anteriores, ya que el tabaco oxida y produce mucha cantidad de radicales libres. Concretamente, el humo del cigarro destruye esta importante vitamina.

El mejor momento del día para aportarle al organismo vitamina C es por la mañana, disuelta en agua y preferiblemente con comida. Clic para tuitear

Después del ayuno nocturno, el organismo necesita energía para afrontar el día y contrarrestar los radicales libres. De ahí que al levantarnos sea el mejor momento del día para tomar vitamina C.

Para que su absorción sea mayor, se recomienda consumirla en formato efervescente, masticable o en polvo dado que es una vitamina hidrosoluble que tiene que estar disuelta en agua para absorberse.

En cualquier caso, lo mejor para cumplir con la suplementación es que se adapte a nuestros gustos.

¿La suplementación de vitamina C tiene efectos secundarios?

Aunque es cierto que los efectos secundarios serios que puede producir la vitamina C son infrecuentes y su exceso se elimina fácilmente por la orina, cabe mencionar algunos detalles a tener en cuenta.

En exceso puede implicar malestar estomacal o diarrea. También es posible que altere la flora intestinal y producir un aumento indeseado de la absorción del hierro (se conoce como hemocromatosis). Si esto sucede puede sufrirse dolor articular, abdominal, fatiga, debilidad e incluso diabetes e insuficiencia cardíaca.

La vitamina C no se puede tomar con leche, ya que reacciona con el calcio y produce cristales que forman cálculos renales. Clic para tuitear

Uno de los metabolitos generados por su oxidación es el oxalato y cuando este se une al calcio se forma el oxalato cálcico. Este es un compuesto insoluble que si se acumula en el riñón puede producir cálculos renales. Es por ello, que debemos tener cuidado y precisión con las dosis de vitamina C para no tomar más de la que necesitamos.

La suplementación con vitamina C está contraindicada en personas con problemas renales.

Mejor en formato suero y estabilizada

Los dermatólogos insisten en la conveniencia de añadir un producto que contenga antioxidantes como la vitamina C a nuestra rutina facial.

Esta vitamina no solo hace el tándem perfecto con el protector solar para proteger nuestra piel, sino que es el complemento perfecto para evitar el envejecimiento prematuro de la piel, reducir las arrugas y líneas de expresión, neutralizar los radicales libres y estimular la producción de colágeno.

La vitamina C, además de proteger la piel del sol, contribuye en la formación de colágeno. Clic para tuitear

Eso sí, mejor si la aplicamos en formato suero, ya que la concentración de los activos en este tipo de textura es mayor y ha sido desarrollada específicamente para facilitar su absorción por la piel.

Y como la vitamina C es un activo muy sensible debe incorporarse siempre en fórmulas estabilizadas. Se debe acudir a aquellos tipos de vitamina que hayan pasado procesos en laboratorio para estabilizarse. También es importante contar con principios que sean lo más estables de base posible, a los que además se les pueden añadir ingredientes que aumentan aún más su equilibrio, como ciertos aceites.

¿Quién nos iba a decir que una sola vitamina podía hacer tanto por nuestro cuerpo, por dentro y por fuera? Si quieres saber cómo incluir más vitamina C en tu dieta, no dudes en pasar por nuestro Servicio de Nutrición Online completamente gratuito. ¡Pon vitamina C en tu vida!

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